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Las lesiones de nuestro
paciente llamaban la atención por lo abigarrado de su
forma en algunas de ellas. Teniendo en cuenta que se
encontraba perfectamente, que no tenía lesiones mucosas
y que no había desarrollado ampollas a lo largo de su
vida podían descartarse el síndrome de Steven Johnson
(o eritema multiforme major) y origen congénito
(dermatosis ampollosas), respectivamente.
Indudablemente, la anamesis dirigida (dónde habían
estado el día anterior) permitió establecer el
diagnóstico de fitofotodermatosis, en este caso,
por contacto con limoneros.
Esta dermatosis está
incluida dentro del grupo de las melanosis por
fotosensibilización, en este caso provocada por la
acción de sustancias fotosensibilizantes derivadas del
contacto con determinadas plantas.
| Tabla
1. Melanosis por fotosensibilización. |
| Tipo |
Sustancia
fotosensibilizante |
Lesión |
| 1.
Dermatitis por perfumes (dermatitis de Berloque) |
Aceite
de bergamota (colonias, aceites de naranja y
limón) |
Pigmentación
en goterones. |
| 2.
Fitofotodermatitis |
Fotocumarinas
(véase texto) |
Estrias
rojas y ampollas. |
| 3.
Medicamentosas |
Tetraciclinas |
Eritema
pseudolúpico y ulterior pigmentación facial. |
Etiopatogenia. Las sustancias sensibilizantes que
se activan por la acción de la radiación ultravioleta
(sustancias fotosensibilizantes o psolareno) son las
furocumarinas, presentes en algunas plantas como las
moráceas (ficus carica [higueral]), rutáceas (Citrus
bergamia [bergamota]), Citrus limomum (limonero),
Citrus paradisis (Naranjo), umbelíferas
(zanahoria), etc. Por tanto, el contacto con ellas y la
exposición inmediata al sol desencadena una reacción
inflamatoria local; esto sucederá siempre y cuando la
planta sea traumatizada para que libere el psolareno y
la piel en la que entre en contacto esté mojada (baño
o sudor).
Clínica.
La erupción cutánea comienza varias horas después del
contacto y en zonas fotoexpuestas y húmedas (tras un
baño o ejercicio físico), como estrías rojas,
lineales y entrecruzadas muy pruriginosas; cualquier
otra forma de la lesión es posible según cómo y
dónde tenga lugar el contacto. Sobre éstas es posible
que broten ampollas que se desecan en varios días y
dejan pigmentaciones durante varias semanas. La
denominada dermatitis ampollosa de los prados
(Oppenheim) tiene lugar en primavera o verano y,
típicamente, tras un baño y descanso inmediato en la
hierba.
Diagnóstico. Es exclusivamente clínico y exige
una sospecha que revelará la anamnesis dirigida:
antecedente de excursión en campo o estancia en piscina
al aire libre (sobre cesped), típicamente en primavera
o verano y localización de las lesiones en zonas
fotoexpuestas. El diagnóstico diferencial puede
plantearse con la dermatitis artefacta por lo abigarrado
de algunas lesiones, otras lesiones ampollosas no
hereditarias y el resto del grupo de las melanosis por
fotosensibilización.
Tratamiento.
Además de evitar el contacto con las plantas
causantes, deben paliarse los síntomas con
antihistamínicos por vía oral, y reducir la
inflamación local con corticoides tópicos. En niños,
el único tratamiento tópico aprobado es el valerato de
hidrocortisona al 0.2% que debe aplicarse sobre las
lesiones 2-3 veces al día durante 1-2 semanas. La
corticoterapia oral puede ser necesaria. El empleo de compresas de agua fría sobre las lesiones
agudas puede reducir los síntomas. El uso de
indometacina por via oral solo está aprobado niños
mayores de 14 años.
BIBLIOGRAFÍA
1. Armijo M, Camacho F. Discromias. Dermatología; 2ª
edición. Edt. Aula Medica 1991; pp:349-50.
2. Zambrano A, López
Barrante V. Dermatitis de los prados. Atlas de
dermatología Pediátrica. Editorial JIMS. 1991; pp:117.
3. Baugh WP, et al. Phytophotodermatitis.
[Monografía en Internet]. E-Medicine; 2007. Disponible en:
http://www.emedicine.com/derm/topic324.htm
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