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ENFERMEDAD
de KAWASAKI. Un laberinto conceptual y terminológico |
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AUTORES: Guerrero
Vázquez, J; Collantes García, C. |
| Fecha
de publicación: Abril
1996 |
| Hospital
"Punta de Europa". Algeciras (Cádiz) |
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Este
artículo fue publicado en la revista ACTA PEDIATRICA
ESPAÑOLA, 1996; 54: 389-399
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INTRODUCCION
La enfermedad de Kawasaki (EK) es una vasculitis
febril multisistémica caracterizada por fiebre
prolongada, exantema polimorfo, hiperemia conjuntival,
afectación oral, adenitis cervical y alteración
periférica de las extremidades. El proceso afecta
preferentemente a niños menores de 5 años y, en un
porcentaje que oscila entre el 15% y el 25% (1), se
complica con una afectación del sistema coronario de la
que deriva una mortalidad próxima al 0.1% (2). La
comprobada eficacia, en la reducción del riesgo de
secuelas cardiovasculares, del tratamiento con aspirina y
elevadas dosis de gammaglobulina instituído en los diez
primeros días de iniciado el trastorno (3), hace del
reconocimiento precoz de la enfermedad un objetivo
primordial. Su consecución se ve dificultada por la
carencia actual de métodos de investigación que la
confirmen. Por ello, el diagnóstico de la EK es
necesariamente clínico y de exclusión, basándose en
una conjunción de signos y síntomas que, aisladamente,
son inespecíficos y, agrupados, inadecuados para
distinguirla de otras entidades patológicas, a no ser
que se recurra a investigaciones adicionales que permitan
descartar a éstas últimas (4). En los primeros
reportajes se describieron una serie de criterios
fundamentales (cinco), que fueron adoptados para el
diagnóstico por el Japanese Kawasaki Disease Research
Committe y, subsiguientemente, por la comunidad
científica internacional (5). Se exigía la existencia
de fiebre, de cinco o más días de duración, asociada,
al menos, a tres de los otros cuatro criterios recogidos
en la Tabla 1,
y ello siempre que pudieran excluirse otras enfermedades
como causa de tal asociación. La experiencia clínica
acumulada desde la descripción original, obligó a
revisar estos criterios aunque manteniendo siempre la
necesidad de excluir otras patologías (5). En 1.974, se
incorporó un sexto criterio: la existencia de linfadenopatía, debiendo cumplirse, entonces, 5 de los 6
criterios para admitir el diagnóstico; diez años más
tarde se añadió la presencia de aneurismas del sistema
coronario en ecocardiografía bidimensional o
angiografía coronaria (5), y se otorgó a este hallazgo
una preeminencia absoluta respecto a las restantes
manifestaciones de forma que, en su presencia, el
diagnóstico puede establecerse con la concurrencia de
solo cuatro de los seis criterios convencionales, o
incluso con menos (6,7) (Tabla 2). Siendo útiles estas
aportaciones, el problema surge cuando, existiendo una
sospecha razonable de la enfermedad, no concurren un
número suficiente de signos fundamentales; en tal
circunstancia el diagnóstico puede ser dificil o
imposible si no aparecen las complicaciones
cardiovasculares anteriormente indicadas o si, tardiamente, no se produce la típica descamación de los
pulpejos de los dedos (8). Esta situación de inseguridad
es especialmente frecuente en los lactantes menores de
seis meses en los que la expresividad del proceso puede
ser sutil y equívoca y, por contra, mayor la
morbimortalidad (9,10). Es importante considerar que los
criterios enunciados constituyen simples guías
diagnósticas que, siendo necesarias desde el punto de
vista epidemiológico para evitar el sobrediagnóstico,
pueden llevar a no reconocer formas incompletas o
atípicas de la enfermadad susceptibles de beneficiarse
del tratamiento precoz (11). La existencia de estas
formas supone un reto adicional para el pediatra que,
además, puede quedar desconcertado ante la confusión
terminológica que se observa en la literatura (12,13).
En ésta es frecuente hallar, utilizados como sinónimos,
los términos atípica e incompleta.
Conceptualmente toda forma incompleta podría ser
considerada atípica, pero no puede afirmarse que toda
forma atípica sea necesariamente incompleta. El
calificativo de atípico, tal y como lo
encontramos en la literatura médica, puede ser el
resultado de hallar una alteración clínica no descrita
previamente: hidrocele escrotal transitorio en los casos
4 y 5 de Kabani et al.(14); observar un trastorno de
distinta naturaleza al hallazgo clásico: conjuntivitis
supurada vs conjuntivitis no supurada (15); de la
ausencia de un criterio diagnostico fundamental: apirexia
(6,16) ; de una presentación cronológicamente
inesperada: aparición tardía del eritema (17) o de las
alteraciones orales (18); o simplemente, del hallazgo de
aneurismas de las arterias coronarias (6,8,13,14,16-18).
En realidad buena parte de las formas publicadas como
"atípicas", cumplen criterios diagnósticos
suficientes para reconocer la enfermedad (casos
4 y 5 de 14,19-23), por lo que merecen la
calificación de EK con expresividad clínica
"completa". Las formas incompletas
serían, por definición, aquellas en las que no se
cumplen la totalidad de los criterios requeridos en
independencia de que las manifestaciones se ajusten o no
al patrón clínico habitual. La mayoría de estos casos
incompletos se han reconocido retrospectivamente como
resultado de una complicación cardiovascular y, para
ellos, es habitual encontrar la incorrecta calificación
de "atípicos" (6,8, casos 1 y 2
de 14,16-18,24-29).
La incorporación de la linfadenopatía y, luego, de
la afectación coronaria como nuevo y decisivo criterio
diagnóstico, debería haber llevado a definir con
precisión los calificativos de "atípico" e
"incompleto". La cuestión tiene una enorme
transcendencia dada la posibilidad de que, en la
infancia, un proceso febril prolongado de origen
indeterminado, sea una EK con expresión clínica
incompleta o no reconocible (atípica), susceptible de
beneficiarse de la actual terapeútica con aspirina y
gamma globulina. (2,11,30).
En un intento clarificador podría decirse que la EK
es una entidad de probable naturaleza infecciosa que,
mediada o no por un disturbio inmunológico, determina
situaciones clínicas diversas que irían desde la
infección asintomática, asociada o no al estado de
portador, a manifestaciones complejas (formas completas),
pasando por las formas mono o paucisintomáticas (formas
frustres), formas complicadas con patología de las
arterias coronarias (mal denominadas
"atípicas") y formas con manifestaciones
inhabituales en su presentación o patrón evolutivo
(formas verdaderamente atípicas).
A continuación se revisa esta propuesta a la luz de
las teorías y casuística existente.
HIPOTETICO ESPECTRO CLINICO DE LA ENFERMEDAD DE
KAWASAKI
I. INFECCION SUBCLINICA (EK ASINTOMATICA O,
QUIZAS,
MONO O PAUCISINTOMATICA)
La ausencia o escasez de signos y síntomas la hace
irreconocible con los métodos clínicos,
microbiológicos, serológicos y toxicológicos actuales.
Sirve de apoyo argumental a su existencia, la analogía
con determinadas infecciones virales (hepatitis A, virus
del Herpes simple, virus de Epstein-barr) que infectan
subclinicamente a niños y adolescentes procurándoles
una inmunidad duradera. La excepcionalidad de la EK en el
primer semestre de la vida podría relacionarse con la
transferencia pasiva de anticuerpos específicos desde la
madre inmune por haber padecido subclinicamente el
proceso infeccioso en una etapa anterior de su vida (31).
En esta misma linea de pensamiento se encuentra la
teoría según la cual la ausencia de casos secundarios
es el resultado de que solo una pequeña porción de
individuos infectados desarrollarían el cuadro clínico
completo de EK (32), así como con la posibilidad de
transmisión intrafamiliar desde sujetos asintomáticos
(4). De acuerdo con este planteamiento habría que
admitir la posibilidad de que los pacientes con el cuadro
clínico completo constituyeran solamente la punta del
iceberg (32). La posible relación de estas formas con la
Arteriopatía coronaria Kawasaki-símil, se analiza más
adelante en el apartado IV.
II. EK CON EXPRESION CLINICA INCOMPLETA
Se correspondería con la denominada EK atípica por
Sonobe y Kawasaki (5). Para estos autores tales formas
vendrían definidas como sigue: "Los pacientes deben
manifestar tres o cuatro de los 6 síntomas principales
listados en la 3ª revisión de la guía diagnóstica
(1.974) preparada por el Japan Kawasaki Disease Research
Committee y no tener evidencia clínica o de laboratorio
de ninguna otra enfermedad que mimetice a la EK".
Debe tenerse en cuenta que la incidencia de casos
incompletos y completos puede verse alterado por el valor
que se otorgue al criterio "linfadenopatía" ya
que en Norteamerica y Europa se exije la existencia de al
menos una adenopatía cervical de 1.5 cm de diámetro
(7), mientras en Japón no se define el tamaño (5).
En estas formas incompletas, la incidencia de
linfadenopatía y de exantema es menor que en las formas
completas, como menor es también la duración de fiebre
(29). Este último dato varía, sin embargo, dependiendo
de que se asocie o no una afectación coronaria (5).
De lo indicado puede deducirse que existen dos formas
incompletas de EK:
A. Sin patología coronaria (Formas frustres)
Entidad nosologicamente discutida. Se trataría de
casos en los que los signos y síntomas, que concurren en
número insuficiente para obtener la seguridad
diagnóstica de acuerdo con los criterios al uso, se
manifiestan y suceden en la forma esperada para la
enfermedad, no encontrándose ninguna otra patología que
pueda explicarlos.
Su existencia parece deducirse de evidencias
clínicas. En la literatura pueden encontrarse casos
aislados (paciente nº 3 de
14,21,33), referencias ambiguas (6,32,34) y, también,
otras más precisas. En el trabajo de Sonobe y Kawasaki
(5), y en las dos series japonesas por ellos referidas,
la frecuencia de las formas incompletas
("atípicas") sin afectación coronaria
oscilarían entre el 60 y el 82%.
Existen, además, evidencias indirectas: Se han
descrito formas incompletas de la enfermedad en pacientes
que fallecieron por causas no relacionadas con el
trastorno en los que el exámen necrópsico mostró la
existencia, inesperada, de alteraciones del sistema
coronario propias de la EK (17, 35). Fue, por tanto, un
diagnóstico a posteriori que, de sobrevivir los
pacientes, no se hubiera realizado. Por otra parte se han
descrito pacientes en los que tales hallazgos
necrópsicos siguieron a la aparente normalidad de las
pruebas de imágen realizadas en vida (35). Ante estas
evidencias parece razonable admitir la posibilidad de que
existan formas incompletas sin patología coronaria, es
decir, auténticas formas frustres.
B. Con patología coronaria
Admitidas como verdaderas EK en base a la identidad de
sus hallazgos histopatológicos respecto a las formas
completas del trastorno (27). Vendría definida por la
existencia de patología coronaria -verificada por
ecocardiografía bimodal, angiocardiografía o exámen
necrópsico - asociada a un número insuficiente de
criterios clásicos (cuatro, o incluso menos) (6-7).
Algunos autores (29) reservan el calificativo de
"atípica" para esta modalidad y, de hecho, la
mayoría de los casos publicados como "EK
atípica" se corresponden con esta variedad
(6,8,14,16-18,24-28,36) que, por otra parte, es más
frecuente en el lactante (9,10,30). De acuerdo con la
expresividad clínica, debería distinguirse entre:
B1. EK incompleta con patología coronaria y
expresión clínica típica: Se trataría de casos
con signos y síntomas en número insuficiente para el
diagnóstico de seguridad de la enfermedad, pero propios
de la misma tanto en su presentación como sucesión,
siendo su coexistencia con la patología cardiovascular
lo que determinaría el diagnostico definitivo.
Apoyo argumental: Casos nº 1,2 y 3 de Rowley et
al.(6), casos nº 1 y 2 de Schuch et al.(8), caso nº 1
de Burns et al.(9)
B2. EK incompleta con patología coronaria y
expresión clínica atípica: La patología
cardiovascular definitoria iría asociada a un cuadro
dificilmente reconocible como EK no solo por el
insuficiente número de criterios cumplidos sino,
también, por lo inhabitual de los signos. Esto puede ser
el resultado de:
- Coexistir con una enfermedad infecciosa (26).
- Ausencia de criterios fundamentales:
. Fiebre (6,16).
. Exantema (26).
- Presencia de signos inhabituales:
. Hidrocele: pacientes 1 y 2 de Kabani et al.
(14).
. Parálisis facial (34).
. Miositis severa con fallo respiratorio
secundario a la debilidad muscular (37).
- Signos paradójicos:
. Adenitis cervical masiva con celulitis
rapidamente progresiva (18).
- Secuencia inhabitual:
. Aparición tardía de las alteraciones
orales (18).
. Exantema fugaz y recurrente (30).
- Edad de presentación:
. Precoz (en el primer trimestre de vida):
paciente nº 3 de Schuch et al. (8).
. Tardía (en la adolescencia): paciente nº 2
de Schuch et al. (8).
III. EK CON EXPRESION CLINICA COMPLETA
Se corresponderían con las denominadas formas
definitivas por Sonobe y Kawasaki (5),
caracterizándose por cumplir, al menos, 5 de los 6
criterios clásicos (Tabla 2), pudiendo o no asociarse a
patología cardiovascular. Aunque fáciles de reconocer
probablemente sean las menos frecuentes (32). La
existencia de singularidades clínicas, justificó a
algunos autores la utilización del calificativo de
"atípica" en aquellos casos en los que los
signos o síntomas no se ajustaban al patrón habitual y
con tal calificativo aparecen en la literatura. Esto
origina confusión respecto a las formas incompletas con
patología cardiovascular, para las que otros autores
reservan la denominación de atípica (29). De aceptarse
el calificativo deberíamos distinguir dos formas de EK
COMPLETAS: unas típicas y otras atípicas.
Estas últimas han sido o podrían ser calificadas de
tales por:
1. La secuencia de los signos:
- Recurrencia de la fibre y el exantema (38).
- EK recurrente (2).
- Dermatitis exclusivamente perianal (39).
- Uvulitis como manifestación precoz (40).
- Supraglotitis como manifestación precoz (40).
- Pancreatitis precediendo al desarrollo de los
criterios diagnósticos de la enfermedad (41).
2. Por la presencia de signos o complicaciones
inhabituales:
- Hidrocele transitorio: casos 4 y 5 de Kabani et
al. (14).
- Onicomadesis (42).
- Línea roja en el lecho ungueal (43).
- Uveitis en ausencia de manifestaciones de
inflamación ocular: caso nº 2 de Burns et al.(9).
- Síntomas neurológicos relevantes: parálisis
facial (19), hipoacusia sensorineural (44).
- Infiltrado pulmonar persistente (22).
- Marcada hepatoesplenomegalia (22).
- Pancreatitis en el curso de la enfermedad
clinicamente reconocible (45).
- Síndrome hemolítico-urémico (46).
- Isquemia periférica severa (47).
- Parotiditis (48).
- Afectación osteoarticular: paciente nº 2 de
Sabatino et al. (19); necrósis aséptica del
calcáneo (49).
3. Signos paradójicos:
- Conjuntivitis supurada vs conjuntivitis no
exudativa (15). - Abceso peritonsilar vs adenitis no
supurada (23).
- Exantema vesiculopustular que en los criterios
iniciales se consideraba excluyente del diagnóstico
y que, sin embargo, está presente en el 4% de los
casos (11).
4. Ausencia de signos fundamentales:
- Fiebre de menos de 5 días de evolución: caso
nº 8 de Burns et al. que incluso se siguió de
inestabilidad térmica con hipotermia profunda (9).
- Ausencia de linfadenopatía o hallazgo de
micropoliadenopatía vs adenitis con al menos una
adenopatía > 1.5 cm (21) En realidad se trata del
criterio que falta con mayor frecuencia y, en todo
caso, no existe unanimidad en cuanto a su valor como
criterio diagnóstico entre la escuela japonesa y la
americana (5).
5. Ausencia o atipismo de las alteraciones
analíticas:
- Trombopenia (50).
- Retraso inhabitual de la trombocitosis (22).
- Elevación inusual de la CPK (38).
- Elevación de la amilasa sérica:
. con parotiditis (48).
. con pancreatitis (41).
6. Edad de presentación:
- precoz (0-3 meses): A las 4 semanas (51).
- tardía: En la edad adulta, en la que el
pronóstico es mejor, raras las complicaciones
cardíacas, y más frecuentes que en la infancia las
artralgias, la disfunción hepática y los trastornos
gastrointestinales (52).
7. Coexistencia con una enfermedad infecciosa
(faringitis por Estreptococos del grupo A) (53).
IV. ARTERIOPATIA CORONARIA KAWASAKI-SIMIL
(KAWASAKI-LIKE)
Se trataría de casos de patología vascular coronaria
secundarios a una supuesta EK subclínica, no reconocida
ni reconocible por la anamnesis próxima o remota. Los
hallazgos histológicos de las arterias coronarias
consistirían en engrosamiento no arteriosclerótico de
la íntima, cicatrización y estenosis sin inflamación,
indistinguibles, por tanto, de los observados en la EK
(54). Casos similares han sido descritos por Fukushige et
al.(16) (paciente nº 3); por Trillo et al.(55) y por
Siegel y Dunton (56); y podrían considerarse formas
intermedias entre éstas y la EK incompleta, los casos 4
y 5 de Rowley y cols. (6). El resultado práctico de
estas observaciones es que debe considerarse la
posibilidad de una enfermedad isquémica miocárdica
secundaria a una EK subclinica, en niños, adolescentes y
adultos jovenes que presenten un shock cardiogénico
(54). En un reciente estudio retrospectivo sobre
arteriopatía coronaria del adulto, Kato y cols (57),
encuentran 21 pacientes con lesiones coronarias e
historia previa definida o probable de EK, y 109 casos
más con aneurismas coronarios pero sin historia
indicativa de EK. Dada la similitud de los hallazgos
coronariográficos respecto a los 21 pacientes con
anamnésis positiva, los autores creen firmemente que
éste segundo grupo de enfermos también presenta las
secuelas cardiovasculares de la EK infantil.
CONCLUSIONES
Del análisis anterior puede deducirse que existen
elementos distorsionadores de la nomenclatura e incluso
de la definición de la EK. El término
"atípico" es utilizado, unas veces para
indicar la existencia de formas incompletas complicadas
con patología coronaria, otras para destacar la
existencia de un aspecto clínico inhabitual en su
presentación o curso evolutivo, en independencia del
número de criterios que concurran.
La importancia de una segura identificación de los
pacientes con EK deriva de la posibilidad actual de
prevenir secuelas tales como infarto de miocardio y
muerte súbita, mediante el tratamiento cautelar con
aspirina y/o dipiridamol, y del conocimiento de que la
administración precoz de gammaglobulina intravenosa,
reduce significativamente la frecuencia de alteraciones
del sistema coronario (3,6). Recientemente se ha
especulado con la posibilidad de que esta eficacia puede
derivarse incluso de tratamientos establecidos después
de diez días de iniciada la enfermedad (58).
Consecuencia de todo ello es la propuesta de realizar
sistematicamente un estudio ecocardiográfico en la
2ª-3ª semana de evolución ante todo proceso febril
prolongado de origen desconocido (2,11,30), e incluso la
de tratar cautelarmente toda sospecha fundada de la
enfermedad mientras se clarifica el diagnostico por
ecocardiografía y excluyen otras entidades patológicas
(8). Los intentos de hacer precisiones conceptuales no
son, por tanto, meras elucubraciones académicas.
__________
TABLA 1
DEFINICION DE LA ENFERMEDAD DE
KAWASAKI. MODIFICACION DE LOS CRITERIOS
|
GUIA DIAGNOSTICA
|
AÑO
|
DEFINICION
|
|
INICIAL
|
1970
|
Fiebre más 3 ó 4
de los síntomas enumerados de 2 a 5
|
|
PRIMERA REVISION
|
1972
|
Igual que la
anterior.
|
|
SEGUNDA REVISION
|
1974
|
5 ó 6 síntomas del
1 al 6
|
|
TERCERA REVISION
|
1978
|
Igual de la
anterior.
|
|
CUARTA REVISION
|
1984
|
-
Igual que la anterior.
-
4 de los síntomas del 1 al 6
más afectación coronaria.
|
_______________________________________________________________
SINTOMAS: 1. Fiebre de al menos 5 días de
duración; 2. Congestión conjuntival; 3.
Alteración de los labios o la mucosa oral; 4.
Exantema; 5. Alteración periférica de las
extremidades; 6. Linfadenopatía cervical.
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texto.
TABLA 2 GUIA
DIAGNOSTICA DE LA ENFERMEDAD DE KAWASAKI
(4ª Edición revisada, septiembre 1.984)
Esta es una enfermedad de origen desconocido que
afecta frecuentemente a lactantes y niños menores de 5
años de edad. Los síntomas pueden clasificarse en dos
categorías: síntomas principales y otros signos y
hallazgos significativos.
A. SINTOMAS PRINCIPALES
1. Fiebre prolongada 5 ó más días.
2. Alteraciones periférica de las
extremidades:
(Fase inicial): Eritema de palmas y plantas.
Edema indurado.
(Fase de convalescencia): Descamación
membranosa de los pulpejos.
3. Exantema polimorfo.
4. Inyección conjuntival bilateral.
5. Alteración de los labios y cavidad
oral: Enrojecimiento de los labios, lengua aframbuesada, inyección difusa de la mucosa oral y
faríngea.
6. Linfadenopatía cervical aguda no
purulenta.
Para el diagnóstico de enfermedad de Kawasaki
deben estar presente, al menos, 5 de los criterios
numerados del 1 al 6. Sin embargo también pueden ser
diagnosticados de enfermedad de Kawasaki, aquellos
pacientes con solo 4 de los síntomas principales si se
verifica la existencia de aneurismas coronarios por
ecocardiografía bidimensional o angiografía coronaria.
B. OTROS SINTOMAS Y HALLAZGOS SIGNIFICATIVOS
Los siguientes signos y hallazgos deben ser
considerados clinicamente:
1. Cardiovascular: Auscultación (soplos, ritmo de
galope, tonos apagados). Cambios en el ECG
(prolongación de los intervalos PR-QT, onda Q
anormal, bajo voltaje, cambios ST-T, arritmias).
Hallazgos radiográficos en la RX del torax
(cardiomegalia). Hallazgos en la ecocardiografía
bimodal (derrame pleural, aneurismas coronarios).
Aneurismas de las arterias periféricas distintas a
las arterias coronarias (axilar etc). Angor pectoris
o infarto de miocardio.
2. Tracto gastrointestinal: Vómitos, dolor
abdominal, hidrops vesicular, ictericia leve, ligero
incrementos de las transaminasas séricas.
3. Sangre: Leucocitosis con desviación izquierda,
trombocitosis, incremento de la VSG, positividad de
la PCR, hipoalbuminemia, incremento de la alfa-2
globulina, ligera reducción de los niveles de
hematíes y hemoglobina.
4. Orina: Proteinuria. Leucocituria.
5. Piel: Eritema y encostramiento en los lugares
de la inoculación de la BCG. Pequeñas pústulas.
Depresión transversal de las uñas.
6. Respiratorio: Tos, rinorrea, anormalidades de
la RX de torax.
7. Articulaciones: Dolor y tumefacción.
8. Neurológico: Pleocitosis de células
mononucleares en el LCR, convulsiones, pérdida de
conciencia, parálisis facial o de extremidades.
NOTAS:
1. Para el apartado 2 de los Síntomas
Principales, se considera importante la valoración
en la fase de convalescencia.
2. Cociente varón/hembra: 1.3-1.5; pacientes
menores de 5 años: 80-85%; tasa de mortalidad:
0.3-0.5%
3. Tasa de recurrencia: 2-3%. Proporción de casos
entre hermanos: 1-2%.
______________
Preparado por The Japan Kawasaki
Disease Research Committee (Ref. 5)
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texto.
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