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INVAGINACIÓN INTESTINAL RECIDIVANTE SECUNDARIA A ENFERMEDAD CELIACA |
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AUTOR:
J. Guerrero Vázquez. |
| Fecha
de publicación:
01/05/09 |
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Servicio de
Pediatría. Hospital Punta de Europa. Algeciras (Cádiz). |
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EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS realizadas posteriormente:
- RX de abdomen al ingreso: Normal.
- Ecografía durante la crisis dolorosa:
"Imagen
compatible con invaginación intestinal ileo-ileal, sin signos
de suboclusión intestinal ni otras alteraciones, que se
resuelve espontáneamente en el curso de la exploración.
Controles posteriores normales"
- Hemograma: Hb 10.6 g/dl, hto 32.9%, VCM 63.6, HCM 20.5, CHCM
32.3. Leucocitos 15.510 (G40, L31, M4, E1, B1), plaquetas
746.000. VSG 7 mm/h, PCR <0.1 mg/dl. Sideremia 6 mg/dl,
transferrina 322 mg/dl, índice de saturación 1.3%, ferritina
3.7 ng/ml
- Bioquímica sérica, incluida IgA: normal.
- Anticuerpos antigliadina IgA negativos.
Anti-transglutaminasa tisular IgA 17 U/ml.
- Van de Kamer: peso total de heces 477 g, grasas totales 5.08
g/24 h, ácidos grasos 4.60 g/24 h, grasas neutras 0.48 g/24 h.
- Sustancias reductoras en heces: 0 g/L.
- Biopsia duodenoyeyunal: Atrofia subtotal de vekllosidades
con hipertrofia de las criptas (Marsh IIIb).
- Test del sudor: 30 mmol/L.
COMENTARIOS al CASO:
La invaginación intestinal aguda (IIA) es un cuadro
relativamente frecuente en los servicios de Urgencias
reconociendo diferentes orígenes según el grupo etario en que
se presente. En el adulto el trastorno es de carácter
secundario a procesos reconocibles fundamentalmente neoplasias
y síndromes malabsortivos. En las primeras edades de la vida
la mayoría de las IIA son, por el contrario, de naturaleza
idiopática. No obstante es bien conocida la existencia de
formas secundarias a patologías tan variadas como divertículo
de Meckel, adenopatías, pólipos, tumores, hematomas,
infecciones, inmunización con la antigua vacuna tetravalente
frente Rotavirus, enfermedad de Crohn, púrpura anafilactoide,
Fibrosis quística y Enfermedad celiaca (EC).
Las características del caso presentado permiten el
diagnóstico definitivo de Enfermedad celiaca habiéndose
descartado por la clínica, la analítica y el examen
histológico, cualquier otra posibilidad de las reseñada.
Estamos pues ante un caso en el que una EC se ha manifestado o
complicado con una IIA.
Al contrario
de lo que sucede en la edad adulta la asociación EC-IIA ha
venido considerándose rara en la infancia. Ciertamente son
escasas las aportaciones que de esta patología se han hecho a
la literatura médica y siempre como series muy cortas o,
simplemente, como casos aislados. Esta supuesta rareza no se
compadece con la información procedente de épocas pasadas en
las que las investigaciones radiológicas con contraste
baritado formaban parte del protocolo diagnóstico de la
enfermedad y en las que el hallazgo de una intususcepción
intestinal, tanto en el adulto como en el niño, se consideraba
un marcador no solo sugerente sino específico de EC. Un dato
adicional que avala lo indicado es que en el momento del
diagnóstico de EC cerca del 50% de los niños presentan dolor
abdominal crónico o recurrente, sospechándose que fenómenos de
invaginación podrían ser responsables de la abdominalgias en
algunos de estos casos.
En la infancia la IIA asociada a EC suele presentarse en
pacientes de 1 y 3 años de edad pero se ha descrito en una
niña de tan solo 9 meses y también en adolescentes.
Las manifestaciones clínicas de las invaginaciones que
complican a la EC son generalmente atípicas: formas frustres,
autolimitadas y recidivantes. Lo habitual es encontrarse
dolores cólicos de intensidad moderada asociados a cierta
distensión abdominal en ausencia de otras manifestaciones
clásicas de intususcepción. Incluso se describen casos no
asociados a dolor y otros en los que la invaginación y la EC
se descubren al investigar con técnicas de imagen patologías
de naturaleza y sintomatología extradigestiva.
Las
localizaciones más comunes de las intususcepciones en la EC
infantil son la íleo-ileal o la íleo-cólica. Generalmente son
simples y afectan a segmentos cortos del intestino; algunas
son múltiples y otras afectan a varios centímetros de
longitud. En cuanto al curso, pueden ser únicas y breves o
repetirse en el curso de días o semanas.
Respecto a la
patogenia de la invaginación en la EC se considera probable
que el proceso inflamatorio, consustancial con la EC, afecte a
los plexos mientéricos repercutiendo así en la función motora
tanto del intestino como de la vesícula biliar. Cucchiara et
al. (1.995) describieron fenómenos de dismotilidad en niños
con EC activa comprobando que revertían tras un periodo de 6
meses de exclusión del gluten. Dedujeron que la disfunción era
resultado de un hipotético daño en el control neurológico de
la motilidad intestinal. Otros autores han confirmado
posteriormente que la retirada del gluten de la dieta y
consiguiente alivio de la inflamación, mejora la motilidad y
previene la recurrencia de la invaginación. Esto no es óbice
para que procesos de intususcepción puedan desarrollarse en el
periodo inmediato a la supresión del gluten tras el
diagnóstico de EC, no pudiendo precisarse si la complicación
es resultado de la evolución natural del proceso o de
transgresiones dietéticas no conocidas.
En lo
referente al tratamiento, frente a una invaginación
desarrollada en un niño con EC debe adoptarse una actitud
conservadora pero vigilante y cautelosa por si su evolución
exigiera reducirla quirúrgicamente. Esta postura expectante se
justifica porque en la mayoría de los casos descritos en el
niño celiaco, la invaginación se resolvió espontáneamente y
solo como excepción fue necesario reducirla mediante
neumoenema.
CONCLUSIONES
La invaginación intestinal puede ser una forma de
manifestación y/o complicación de la EC. En estos casos la
invaginación suele ser atípica: formas frustres, autolimitadas
y recidivantes.
El conocimiento de ésta asociación es importante pues puede
permitir un diagnóstico precoz. El hallazgo de una
invaginación recurrente mediante radiología de contraste o
ultrasonografía, debe incitar a la investigación de una
posible enfermedad celiaca subyacente.
Aunque esta asociación patológica es considerada rara en la
infancia, quizá no sea tan infrecuente como se supone
La invaginación en un niño con EC confirmada o sospechada,
debe manejarse de forma expectante más que con reducción
quirúrgica precoz.
La supresión del gluten previene la recurrencia de la
invaginación pero se ha descrito algún caso en la fase inicial
de la exclusión del gluten.
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