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Niña de
2 años y 8 meses de edad que ingresa porque en las
últimas 24 horas ha realizado 9 deposiciones fluidas,
sin moco ni sangre, asociadas a crisis de llanto intenso
que lo familiares atribuyen a molestias abdominales. Por éste
motivo se le había realizado días atrás, en régimen
extrahospitalario una radiografía y ecografía abdominales
siendo informadas como normales (“meteorismo”).
El episodio agudo descrito es continuación de un trastorno del
hábito intestinal establecido un mes antes. Desde entonces la
heces, aunque en número normal son voluminosas, pálidas y
brillantes asociándose inapetencia y pérdida ponderal.
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Antecedentes personales
y familiares:
Sin interés.
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Exploración física:
Peso 12.120 (p 10-25), talla 91.5 cm (p 10-25). Buen estado
general con adecuada nutrición y desarrollo. Hidratada y
afebril. Coloración normal de piel y mucosas. Abdomen
ligeramente distendido, no doloroso espontáneamente ni a la
palpación profunda que no detecta visceromegalias ni masas.
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Evolución:
En el curso de las primeras horas de ingreso su estado se
deteriora presentando llanto intenso e inconsolable asociado a
distensión del abdomen resultando imposible la palpación del
mismo (el intento parece incrementar el dolor). Se profundiza
en la anamnesis recogiéndose que desde hace 6
meses la paciente cierta distensión abdominal, se muestra
huraña y en los tres últimos meses ha tenido 4 ó 5 episodios
de llano intenso y prolongado, inconsolable, con mirada fija y
ojos muy abiertos. Los padres no recuerdan que ello se
asociara con alteraciones del hábito intestinal ni de las
características de las deposiciones.
¿Que pruebas complementarias
realizaría?
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