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EPILEPSIA MIOCLÓNICA JUVENIL |
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AUTORES: Guerrero
Vázquez J. |
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de publicación: 01/09/08 |
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Servicio de Pediatría. Hospital
"Punta de Europa". Algeciras (Cádiz). España. |
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EVOLUCION DEL CASO:
- PRIMER
INGRESO. Exámenes complementarios:
Hemograma, bioquímica sérica y sistemático de orina normales.
Investigación toxicológica negativa.
ECG normal.
Ecocardiografía normal.
Holter: Ritmo sinusal, frecuencia cardíaca normal, ausencia de
episodios de taquicardia o bradicardia, bloqueos o pausas
significativas.
Polisomnografía: Sin hallazgos significativos.
RX de cavum: Importante hipertrofia adenoidea.
Evolución: Ninguna incidencia durante su ingreso inicial y
controles sucesivos.
Es de nuevo adenoidectomizado.
- SEGUNDO INGRESO: Un mes después de la adenoidectomía
reingresa por haber presentado nuevo episodio de idénticas
características al anteriormente descrito, llamando la
atención que 8 horas después del mismo, aunque estaba
orientado y sin focalidad neurológica, mantenía una llamativa
somnolencia. Exámenes complementarios:
Hemograma, bioquímica sérica y sistemático de orina normales.
Investigación toxicológica negativa.
ECG normal.
Holter normal.
EEG en condiciones de privación de sueño:
• Actividad de base en vigilia de características normales
apreciándose una actividad propia de fases I y II de sueño
lento con características normales.
• Tras el despertar se apreciaron frecuentes descargas de
breve duración, a expensas puna-polipunta onda de expresión
síncrona y generalizada algunas de las cuales coinciden con
crisis sutil de oculoversión y mioclonia palpebral casi
imperceptible.
- DIAGNÓSTICO: Epilepsia mioclónica juvenil.
COMENTARIOS. La Epilepsia micoclónica infantil (EMI)
es un trastorno de base genética y origen desconocido que
supone del 4.3 al 10.7 % de todos los síndromes epilépticos.
Mutaciones de genes que codifican los canales iónicos han sido
relacionados con esta forma de epilepsia (marcador en el brazo
corto del cromosoma 6p21.3). Dado su carácter genético no
extraña que en aproximadamente un tercio de los pacientes haya
familiares con historia de epilepsia. La distribución es
similar en ambos sexos.
Debe su nombre a que suele debutar en el niño mayor, en el
adolescente o en el adulto joven (alrededor del 80% comienza
entre los 12 y 18 años de edad considerándose que la edad
media serían los 13 años). El cuadro clínico característico
consiste en la presentación de sacudidas bruscas y simétricas
de las extremidades superiores con posible proyección de los
objetos tenidos en las manos. Menos habitual es que se afecten
las extremidades inferiores en cuyo caso pueden producirse
caídas. Por ello no es raro que a los niños o adolescentes
afectados se les considere torpes (“se les cae las cosas de
las manos”, “ se caen sin motivo”). Es típica su presentación
al despertar o minutos más tarde siendo menos habitual que
sucedan el resto del día aunque el anochecer puede ser otro
periodo “sensible”. Las crisis pueden ser provocadas por la
privación del sueño y en los adolescentes también por el
consumo de alcohol y el estrés. En la mayoría de los casos
tras los primeros movimiento mioclónicos se desencadena una
crisis tónico-clónica generalizada. Esta manifestación, y no
las mioclonias, suele ser el motivo de la consulta. Tampoco es
infrecuente su asociación a crisis de ausencia.
Un EEG normal no descarta una EMJ. Las anormalidades típicas
consisten en descargas generalizadas de ondas de 4-6 Hz/s.
También son comunes las poliespigas precediendo a ondas
lentas. Cuando predominan las ausencias pueden observarse
descargas de complejos poliespiga-onda lenta. La
fotoestimulación favorece la aparición de descargas
paroxísticas. Solo ocasionalmente se encuentran signos focales
en la EMJ.
El diagnóstico diferencial debe hacerse con las encefalopatías
mioclónicas de comienzo temprano cuando la edad del paciente
es menor.
El curso suele ser crónico pero benigno no produciéndose
afectación del área cognitiva. Los pacientes deben ser
tratados prolongadamente dada la tendencia del proceso a la
cronicidad. Los anticomiciales de elección son el Valproato
sódico y la Lamotrigina. Si estos fracasan los fármacos de
segunda fila serían el Topimarato, la Zonisamida y el
Levotiracetam (este último se emplea especialmente en las
crisis mioclónicas). Debe destacarse que la Fenitoína y la
Carbamacepina lejos de mejorarles pueden empeorar las crisis.
En la adolescente con EMJ susceptible de quedar embarazada
(sexualmente activa sin medidas anticonceptivas) el fármaco de
elección podría ser la Lamotrigina.
En este tipo de epilepsia de curso crónico se deben evitar los
factores precipitantes tales como la deprivación de sueño, el
alcohol y las situaciones estresantes.
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