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Sd. de
la ESCALDADURA ESTAFILOCOCICA |
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AUTORES: Guerrero-Fernández, J.*; Guerrero Vázquez, J.** |
| Fecha
de publicación: 01/04/02 |
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Hospital infantil "La Paz", Madrid. **Hospital
"Punta de Europa", Algeciras (Cádiz) |
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El
caso presentado plantea pocos diagnósticos diferenciales una
vez seguida la evolución completa. Además, muy pocas pruebas
complementarias eran necesarias (máximo 4) ya que el diagnóstico
era visual. La secuencia diagnóstica que debía haberse
seguido en nuestro caso quedaría así:
1.
Petición de pruebas complementarias (hemograma, bioquímica
con gasometría e iones y hemocultivo) ->2.
Ingreso hospitalario para tratamiento y seguimiento.
La
descamación periorificial en las primeras fases resultaba
bastante evocador de esta patología así como la erupción
vesiculosa de las piernas y el Nikolski positivo. Pasadas unas
pocas horas tuvo lugar la descamación de la piel siendo aún
más fácil el diagnóstico. En este momento podrían haberse
planteado los siguientes diagnósticos diferenciales:
-
Enfermedades
ampollosas de origen genético (epidermilisis bullosa): Suelen
aparecer al nacimiento, se forman bullas en zonas de roce o
traumatismo y no existe descamación generalizada. La evolución
de este proceso es crónica. Nuestro caso había curado en
pocos días.
-
Necrolisis
epidérmica tóxica: Esta forma de eritema exudativo
multiforme inducido por fármacos se manifiesta inicialmente
con lesiones de urticaria o en diana. Es, además, raro en
recién nacidos.
Otro motivo más que desecharía esta posibilidad sería
la biopsia cutánea: se observaría una necrosis epidérmica
completa con un importante infiltrado dérmico, perivascular,
de células inflamatorias, alteraciones que faltan en el SSSS.
En el presente caso no se efectuó biopsia cutánea.
-
Enfermedad de Kawasaki: No debería plantear, clínicamente,
dudas pues no se cumplen todos los criterios. Y, además de
ser excepcional en el recién nacido, la descamación cutánea
sería propia de una segunda fase del Kawasaki (2ª semana).
-
Ocasionalmente el SSSS podría parecerse a una
quemadura, un síndrome de shock tóxico o una escarlatina.
Con
respecto a los métodos diagnósticos, muy pocos eran
necesarios:
-
Hemograma: Se trataba de una infección que pudo
evidenciarse analiticamente (leucocitosis con desviación a la
izquierda).
-
Bioquímica: En esta enfermedad existe riesgo de
desequilibrio hidroelectrolítico en niños pequeños. No
sucedió así en nuestro caso aunque se vigiló dicha
posibilidad durante la evolución.
-
Cultivos: Un hemocultivo realizado dio positivo, días
después, para cepas de S. aureus elaboradoras de toxina
exfoliativa. No se realizaron cultivos a otros niveles pues S.
aureus es un comensal de la piel y puede aparecer en un 50% de
las necrolisis epidermica tóxica.
En
nuestro caso no describimos que hubieran lesiones ampollosas
aunque fueron constatadas, por el personal de enfermería, 2
ampollas en brazo izquierdo a las 12 horas del ingreso que se
rompieron antes de poder ser fotografiadas.
Tratamos
con Cloxacilina y, aunque la evolución cutánea era
dependiente de la acción de la toxina sobre la que no habría
posibilidad
* de actuar, la febrícula cedió inmediatamente
y la recuperación fue rápida.
*
Se investiga en animales la infusión de anticuerpos
anti-toxina por lo que, en teoría, sí existe esa posibilidad.
BIBLIOGRAFIA
Le
remitimos al siguiente trabajo para mayor información: Guerrero-Fernández, J. et al. Síndrome de
la escaladadura estafilocócica (SSSS). CasosPEDiátricos Online. Abril 2002.
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